El contexto
Colombia atravesaba una de las elecciones más polarizadas de los últimos años. En Cundinamarca, esa división también se hizo evidente: de las siete curules disponibles para la Cámara de Representantes, tres quedaron en manos de sectores identificados con el antipetrismo y tres con el petrismo.
En medio de esta confrontación, los partidos tradicionales enfrentaban un enorme desafío: mantener su representación en un escenario político dominado por la polarización. Y, en ese contexto, el Partido Conservador logró sobrevivir a la sacudida. No solo conservó una curul.
La convirtió en una de las votaciones más importantes de su historia en Cundinamarca.
El desafío era claro: ¿Cómo hacer que una candidatura tradicional conectara emocionalmente con un electorado acostumbrado a votar desde la polarización?
La respuesta no fue entrar en la pelea. Fue construir una emoción propia.
¿Cómo se logró?
No construimos una campaña desde un escritorio. La construimos recorriendo el territorio.
Julio Roberto Salazar es oriundo de Cabrera, Cundinamarca, un municipio de sexta categoría, de difícil acceso, donde las distancias, las vías terciarias y las condiciones del territorio hacen parte de la vida cotidiana.
Esa realidad no la conocía desde la teoría: la había vivido. Por eso, la campaña no buscó convertirlo en alguien diferente. Buscó amplificar lo que ya era.
Un candidato de origen campesino. Un líder comunal. Un hombre de territorio. Un conocedor de las veredas, de las juntas de acción comunal y de las necesidades concretas de los municipios apartados.
Un candidato que recorre. Que escucha. Que conoce. Que entiende el territorio sin necesidad de intermediarios.
La estrategia convirtió esa autenticidad en una herramienta política clara: una campaña que hablaba desde la experiencia real de los municipios, no desde la distancia.
Y así, lo que empezó en Cabrera se expandió por todo Cundinamarca.
No llevamos solamente un candidato a los municipios. Llevamos a alguien que ya era parte de ellos.
Cuando el número se convirtió en símbolo
Después del sorteo de la Registraduría apareció un hallazgo que cambiaría toda la campaña.
La ubicación en el tarjetón no fue casualidad: la casilla y el C101 quedaron ubicados exactamente en el centro, en el corazón del diseño.
Ese detalle, aparentemente técnico, se convirtió en el punto de partida de toda la narrativa.
La letra C y el número 101 dejaron de ser simplemente una casilla del tarjetón.
La C podía representar mucho más:
C de Conservador. C de Cundinamarca. C de Colombia. C de Corazón.
C101 en el corazón. Y el lenguaje se alineó: 101 en el corazón.
No llegamos con propaganda. Llegamos con experiencias.
No solo ganamos una curul. Rompimos un récord.
La campaña no solo consiguió representación en la Cámara de Representantes. Consiguió la votación más alta registrada hasta entonces para una elección de Cámara de Representantes en Cundinamarca. El récord anterior estaba en 62.000 votos.
Julio Roberto Salazar no solo obtuvo una curul. Elevó el techo electoral del departamento.
Una campaña que comenzó con una pregunta —¿cómo lograr que una candidatura tradicional vuelva a conectar?— terminó con una respuesta contundente:
Con emoción, territorio e identidad. El C101 no solo llegó al tarjetón. Llegó a la conversación. Llegó a las veredas. Llegó a las redes. Llegó a las familias. Y terminó llegando a las urnas.
Conclusión
En una elección marcada por la polarización, decidimos no competir desde la polarización. Competimos desde una estrategia integral de comunicación que puso en el centro el storytelling, la construcción de narrativa y una línea discursiva coherente en todos los puntos de contacto de la campaña.
Tomamos un número frío del tarjetón y lo convertimos en una identidad. Tomamos un color y lo convertimos en una historia. Tomamos una canción y la convertimos en memoria. Tomamos el territorio y lo convertimos en protagonista.
Y tomamos a un candidato con arraigo, conocimiento del territorio y cercanía real con las comunidades para construir una narrativa que no se sintiera impuesta, sino vivida.
La diferencia no estuvo únicamente en la cercanía del candidato, sino en la forma en que se estructuró toda la comunicación: una estrategia de storytelling consistente, emocional y territorial que permitió que cada pieza digital, presencial o experiencial hablara el mismo lenguaje.
Esa coherencia narrativa fue clave para romper la inercia política del departamento y diferenciar la campaña en un escenario donde los partidos tradicionales como Cambio Radical, el Partido Liberal y el Partido Verde no lograron ganar representación.
En ese contexto, fuimos la única campaña de un partido tradicional que logró convertir su narrativa en una victoria electoral.
El resultado fue una curul. Pero, sobre todo, fue la demostración de que una estrategia de comunicación bien construida puede transformar la forma en que un electorado percibe una campaña legislativa.
No solo ganamos una curul. Hicimos que el C101 se quedara en el corazón de Cundinamarca.
¿Por qué postulamos esta campaña a los premios Napolitans 2026?
Postulamos esta campaña a la categoría C04-CE – Campaña Legislativa del Año porque creemos que representa una forma distinta de hacer campaña legislativa en contextos de alta polarización.
No fue una campaña basada únicamente en estructura, maquinaria o discurso político tradicional. Fue una campaña donde la estrategia de comunicación, el storytelling y la línea discursiva fueron el eje central de la construcción electoral.
El C101 no fue solo un número en el tarjetón: fue una construcción simbólica que logró transformar un dato electoral en una identidad compartida por un territorio entero.
Esta campaña merece ser reconocida porque logró tres cosas que rara vez conviven en una elección legislativa:
Integró estrategia, narrativa y emoción en una sola línea de comunicación coherente. Transformó un candidato local en una narrativa territorial con alcance departamental. Convirtió una campaña legislativa en una experiencia cultural, simbólica y emocional.
En un escenario donde la política tiende a fragmentarse, esta campaña apostó por la coherencia narrativa como herramienta de diferenciación y por la emoción como vehículo de conexión.
Por eso la postulamos. Porque creemos que el C101 no solo fue una estrategia electoral exitosa. Fue una demostración de que las campañas legislativas también pueden construir memoria, identidad y emoción duradera en el electorado.
Ficha de postulación (C04-CE – Campaña Legislativa del Año – Napolitans 2026)
Descripción general — La campaña de Julio Roberto Salazar a la Cámara por Cundinamarca convirtió el C101 en una identidad política, territorial y emocional. Bajo una narrativa basada en "101 en el corazón", articuló comunicación digital, presencia territorial y experiencias como "Cine con Julio", que llevó cine gratuito a niños, jóvenes y adultos en lugares apartados del departamento, con el apoyo de líderes de Cundinamarca. La estrategia integró storytelling, música, participación y cercanía para transformar una candidatura tradicional en una campaña con identidad propia.
Objetivo y desafío — En un escenario electoral marcado por la polarización, el reto fue lograr que una candidatura de origen tradicional conectara emocionalmente con un electorado profundamente territorial. La campaña buscó diferenciarse de la confrontación y construir una identidad propia alrededor del C101, el azul y el territorio. El objetivo fue que el número del tarjetón dejara de ser un dato electoral y se convirtiera en un símbolo reconocible, cercano y emocional para los ciudadanos de Cundinamarca.
Estrategia y ejecución — La estrategia articuló una narrativa transversal alrededor del C101 y el concepto "101 en el corazón". Se desarrollaron piezas digitales, acciones territoriales y experiencias comunitarias. El jingle "Traigo el Azul" convirtió el número del tarjetón en memoria sonora y el concurso "Nace una Estrella" llevó la canción a tarimas municipales. A esto se sumó "Cine con Julio", iniciativa que llevó cine gratuito a lugares apartados, con niños, familias y comunidades convocadas a través de líderes del departamento. Cada acción buscó convertir comunicación en experiencia.
Resultados e impacto — La campaña obtuvo una curul en la Cámara de Representantes y alcanzó la votación más alta registrada hasta entonces para una elección de Cámara en Cundinamarca, superando el récord anterior de 62.000 votos. El jingle "Traigo el Azul" superó las 383.000 visualizaciones orgánicas y generó participación en municipios mediante "Nace una Estrella". "Cine con Julio" permitió que más de 4.000 personas vivieran experiencias gratuitas de cine en territorios apartados. El C101 pasó del tarjetón a las conversaciones, las veredas, las redes, las familias y finalmente las urnas.
---